Higiene lingüística: El poder del lenguaje

Distintas_Bocas

 La comunicación empieza en nosotros mismos. A través de nuestra comunicación reflejamos estados internos, emociones, pensamientos, expectativas, etc. Ya sea de forma corporal o verbal. Y también influenciamos y lideramos nuestro entorno interno o externo.

Para comenzar a comunicarnos eficazmente y mejorar nuestra competencia emocional, además de cuidar nuestro cuerpo, escucharlo y comunicarnos con él, como resaltamos en el artículo “Higiene postural: El poder del cuerpo”, proponemos ahora atender a nuestro lenguaje como fuente de poder y excelencia personal.

¿Te comunicas contigo mismo? ¿Cómo te hablas? ¿Qué te dices? ¿Discutes o dialogas?

Necesitamos aprender sobre nuestra mente y sus mecanismos para ponerla a nuestro servicio. Es necesario tomar conciencia sobre nuestros procesos internos y sus efectos en nosotros mismos y en los demás, hacer “un equipo” con nuestros hemisferios cerebrales (razón y emoción) para que trabajen cooperando y no por separado.

Una de las peculiaridades del cerebro es ser realmente obediente y literal, sigue nuestras instrucciones y consejos fielmente.

Curiosamente no entiende el NO, si expresas lo que no quieres, si te dices, por ejemplo, “No quiero fumar” tu cerebro ignorará el NO y entenderá “Quiero fumar” y hará todo lo posible para que tu objetivo ocurra. Igualmente no le gusta que le quiten nada, si pides “Quiero perder kilos”, estás quitando algo y probablemente se resista impidiendo lograr tu objetivo. Cualquier cosa que le digas a tu cerebro será interpretado como una verdad, por tanto, si te llamas a tu mismo “tonto” porque se te quemó la comida, estás condicionando una forma de pensar sobre ti mismo y esto afectará a la estima propia.

¡¡Cambia tu lenguaje y cambia tu vida!!
Es importante usar un lenguaje positivo que nos empodere, cuidar lo que decimos y como lo decimos. A través del lenguaje podemos programar y dar instrucciones a nuestro cerebro y conseguir todo aquello que nos proponemos (como plantea la PNL) Seguramente más de una vez has pedido a tu cerebro levantarte a una hora concreta sin necesidad de despertador , esto sería un ejemplo de programación neurolingüística.

5 Claves para una buena higiene lingüística:
1. Habla en positivo, se trata de decir lo que queremos (Normalmente expresamos lo que no queremos)
2. Háblate con cariño y tranquilidad. Toma conciencia de tu diálogo interno,
3. Evita juzgar y sobre todo descalificar. Cada vez que decimos “soy…” o “eres…” estamos creando una profecía anunciada, respondiendo a una expectativa y generando una identidad propia o externa.
4. Cuida el uso imperativos como “debo” “tengo que”, mejor sustituirlos por “quiero” “me gustaría” “me apetece”, etc.
5. Toma conciencia del uso de generalizaciones absolutas como “siempre”, “nunca”, “jamás”. Ya que influirá en nuestras creencias limitando nuestras perspectivas.

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