La fórmula de la tristeza

pollito
¿Te repites a diario lo desdichado que eres? ¿Sueles caminar mirando al suelo? ¿Lloras con frecuencia? ¿Te lamentas constantemente? ¿Sientes que tu vida está vacía?

“Siembra un pensamiento, cosecha una acción; siembra una acción, cosecha un hábito; siembra un hábito, cosecha un carácter; siembra un carácter, cosecha un destino, siembra un destino y cosecha tu vida”. (Proverbio)

Si es así, tengo que darte dos noticias, una buena y una mala:

La mala noticia es que si prácticas todas esas actitudes has encontrado el secreto de la tristeza eterna.

La buena noticia es que cualquier emoción o estado de ánimo puede transformarse. Tomar conciencia de nuestro estado natural interno, que a veces, se ha adueñado de nosotros sin motivo aparente.

La realidad que vivimos es subjetiva, nuestro modelo de mundo se ajusta a nuestras creencias adquiridas a lo largo de nuestra vida y a la interpretación que hacemos de los eventos que nos suceden, y efectivamente, tenemos la capacidad de cambiar estos sentimientos de formas sencillas y variadas.

La tristeza es una emoción básica, presente en animales y humanos y en todas las culturas, aunque en cada una de ellas se pueda expresar de diferente manera. Japón, por ejemplo, manifiesta su duelo y su luto con el color blanco y Occidente lo hace con el color negro. La expresión emocional se ve influida por la cultura del entorno.

En cuanto a hombres y mujeres, también encontramos diferencias a la hora de expresar las emociones, en el modelo patriarcal donde priman valores masculinos como la fortaleza y la virilidad la cultura nos ha enseñado como mostrar las emociones, es fácil escuchar frases como “Llorar es de niñas”, “Los hombres no lloran”, “No muestres tu debilidad en público”, etc.

La tristeza es un sentimiento de pérdida o decepción que cualquier ser humano puede sufrir. Es un proceso de duelo que se puede acompañar de otras emociones como rabia y negación hasta llegar a las fases de rendición y de aceptación. Se asocia a bajos niveles de hormonas como son la serotonina o la melatonina. Hay personas que para gestionar su pena y dolor necesitan espacio, otras requieren de apoyo social, y el tiempo siempre nos ayuda si permitimos vivir estos procesos. Prolongar los procesos de duelo sin sanarlos afecta a diferentes aspectos de nuestra vida como la salud, las relaciones sociales y a la autoestima.

Si te sientes triste a menudo y te cuesta salir de ese estado prueba a caminar derecho, levanta la mirada, sonríe ante el espejo, permite al cuerpo creer que está tranquilo y contento, genera un lenguaje y pensamientos positivos que te calmen y motiven, comparte tu pena, habla con amigos, busca apoyo, concentra tu atención en todo aquello que si funciona…

¡¡Vive aquí y ahora!!

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